Cálculo de carga térmica y diseño de proyectos
Calculamos cuánta capacidad necesita cada ambiente y entregamos memoria técnica, especificación de equipos y planos de distribución. Es la parte que separa a una empresa de ingeniería de un instalador, y la que evita el error más caro del rubro.
DesdeUS$ 120a US$ 350 por proyecto· tarifa nov-2026
Tiempo tipico de ejecucion: 3 días.
Que incluye
- Levantamiento en sitio con medidas reales
- Cálculo de carga térmica por ambiente
- Memoria técnica y especificación de equipos
- Planos de distribución y recorrido de tubería o ductería
Qué entra en un cálculo de carga térmica
La pregunta que todo el mundo hace es «¿cuántas toneladas?», y la respuesta honesta es que depende de seis cosas que se miden en sitio:
- El área y la altura del espacio, medidas, no estimadas del plano de ventas.
- La orientación y el vidrio. Un ventanal al oeste en Caracas entrega calor toda la tarde. No es un detalle: puede ser la mitad de la carga del ambiente.
- Las personas. Cada persona aporta calor y humedad. Treinta personas en una sala de reuniones cambian el cálculo por completo respecto al mismo cuarto vacío.
- Los equipos. Computadoras, cocinas, servidores, iluminación. Todo lo que consume electricidad termina convertido en calor dentro del espacio.
- El cerramiento. Paredes, techo y su exposición. Un local bajo plancha sin aislar no se parece a uno con dos pisos encima.
- La infiltración. Puertas que se abren todo el día, extracción de cocina, presurización.
Con eso se obtiene la carga de cada ambiente, y con la suma y la simultaneidad real de uso, la capacidad del sistema. No es lo mismo sumar todos los ambientes que suponer que se usan a la vez.
Por qué un equipo grande de más es peor
Es contraintuitivo y es la causa de la mitad de los problemas que nos llaman a resolver.
Un equipo sobredimensionado baja la temperatura rápido, llega al punto de corte y se apaga. Como estuvo poco tiempo encendido, no alcanzó a deshumidificar: el aire queda frío y húmedo. Esa es la sensación que la gente describe como «enfría pero se siente pesado». Y como vuelve a arrancar enseguida, el compresor acumula arranques, que es lo que más lo desgasta.
Un equipo corto tiene el problema opuesto y más evidente: trabaja al límite todo el día, nunca llega a la temperatura y se rompe antes.
El punto es que los dos errores se pagan, y el único que ahorra dinero es acertar. Un cálculo de US$ 120 a US$ 350 decide una compra de miles de dólares y una factura eléctrica de años.
Quién pide un cálculo y para qué
Tres situaciones cubren casi todo lo que nos llega:
El arquitecto o el promotor, en etapa de diseño. Necesita saber cuánto espacio reservar para equipos y ductos, y qué capacidad eléctrica prever. Llegar tarde a esta pregunta obliga a soluciones caras: unidades donde no deberían ir, ductos que no caben, tableros que hay que rehacer.
El dueño que recibió presupuestos y no sabe compararlos. Con tres cotizaciones de capacidades distintas, no hay forma de saber cuál está bien. El cálculo fija el número y convierte tres propuestas incomparables en tres precios comparables.
El que ya tiene un sistema que no funciona. Antes de comprar más equipo conviene saber si el problema es de capacidad o de otra cosa. En buena parte de los casos que revisamos la capacidad instalada alcanzaba: lo que fallaba era la distribución, el aislamiento o la infiltración.
Qué recibe el cliente
Tres entregables, y están pensados para que el proyecto no quede amarrado a nosotros:
Memoria técnica con el cálculo ambiente por ambiente y los criterios usados. Cualquier ingeniero puede revisarla y discutirla.
Especificación de equipos con capacidades, tipo de sistema y características mínimas, sin casarse con una marca. Sirve para pedir cotizaciones comparables, que es la única forma de comparar presupuestos de verdad.
Planos de distribución con el recorrido de tubería o ductería, ubicación de unidades interiores y exteriores, y el espacio que hay que reservar.
Con ese paquete, el cliente puede ejecutar con nosotros, con otro, o guardarlo hasta que haya presupuesto. Nos parece correcto que así sea.
Cuándo hace falta y cuándo no
No hace falta para un split en una habitación. Ahí un buen criterio y la experiencia alcanzan, y cobrar un cálculo sería sacarle plata a alguien.
Sí hace falta cuando hay varios ambientes, cuando hay cargas internas importantes —cocinas, servidores, mucha gente—, cuando hay mucho vidrio, o cuando el equipo que se va a comprar cuesta lo suficiente como para que equivocarse duela.
La regla, dicha sin rodeos: si el error de dimensionamiento cuesta más que el cálculo, hay que calcular. En un proyecto comercial, eso es casi siempre.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas toneladas necesito para mi local?
- No hay una respuesta por metro cuadrado que sirva para comprar. Entre dos locales de 100 metros cuadrados, uno con ventanal al oeste y treinta personas y otro interno con cinco, la diferencia de carga puede superar el 40 %. La regla de dedo sirve para saber si se habla de dos toneladas o de diez; el cálculo es lo que dice si son seis o nueve, que es donde está la plata.
- ¿Qué pasa si el equipo queda más grande de lo necesario?
- Enfría rápido, no deshumidifica y cicla sin parar. El ambiente queda frío y húmedo, que es la sensación de incomodidad que la gente describe como aire pesado, y el compresor se desgasta por los arranques continuos. Sobredimensionar cuesta más al comprar, más al operar y acorta la vida del equipo: es el peor de los tres mundos.
- ¿Qué entregan exactamente?
- Una memoria técnica con el cálculo por ambiente, la especificación de equipos con capacidades y características, y los planos de distribución con recorrido de tubería o ductería. Con eso un tercero puede ejecutar la obra o cotizarla: el proyecto no queda amarrado a que lo instalemos nosotros.
- ¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?
- Entre US$ 120 y US$ 350 por proyecto según tamaño y complejidad, con entrega típica en tres días desde el levantamiento. Comparado con el costo del equipo, es una fracción pequeña; comparado con el costo de equivocarse en el dimensionamiento, es menos que nada.
- ¿Siempre hace falta un cálculo?
- No. Para un split en una habitación, con un buen criterio alcanza. El cálculo se vuelve necesario cuando hay varios ambientes, cargas internas importantes, mucho vidrio, o cuando el presupuesto del equipo es alto. La regla práctica: si el error de dimensionamiento cuesta más que el cálculo, hay que calcular.